LA SAGRADA FAMILIA

¡Qué bonita familia!  ¡Qué bonita familia! Suena lindo y en especial cuando es otro quien lo dice y no precisamente refiriéndose a su propia familia o a la tuya. A veces, el que lo dice o lo escucha podría pensar secretamente “Ay… yo quisiera algo así”

La familia, la sagrada familia…Esa que te vio nacer y crecer, y que con el paso de algunos años podría ya no “verte” ni dejarte crecer

Y es que cada ser es único e irrepetible, tiene derecho a pensar por sí mismo, decidir y actuar en esa línea, asumir las consecuencias de sus decisiones, disfrutar sus aciertos y aprender de sus desaciertos, y sobre todo, seguir su propio camino en la vida.

Pero no, las cosas no son así de fáciles ni claras para muchos padres, madres, hijos; sin contar tíos, hermanos, madrinas, padrinos …. Ufff! 

No estoy diciendo que tu gente no deba amarte o preocuparse por ti; lo que digo es que a veces el deseo de que no te equivoques, no sufras, no pierdas tiempo, dinero o  elijas mal a tu pareja puede convertirse en un monitoreo y supervisión constantes, en un deseo de controlar tus actos, en nombre de tu bienestar, claro, pero en realidad, derivado más de sus propios temores y asuntos no resueltos que de ofrecer una guía amorosa y oportuna.

Si esto ocurre, entonces no te verán, no te leerán. Y si no te leen… la comunicación será un diálogo de sordos, una confusión de roles y responsabilidades. Y los bien intencionados supervisores solo escucharán su propia música sintiéndose directores de orquesta. Esto tiene versiones más serias como cuando creen saber “lo que es mejor para ti«… ¡cuando ya tienes 30 años! , o pedirte un reporte detallado de lo que hiciste, dejaste de hacer o piensas hacer.

 ¡Distorsionante, extenuante y castrante!

También hay otras manifestaciones típicas de querer tener la hegemonía en tu vida como: “Mientras vivas bajo mi techo…” , “Yo soy tu padre/madre ¡Tienes que obedecerme!” o la más letal “Por tu culpa…”

 Y por si acaso, esto puede ocurrir también del otro lado:  Cuando los hijos(as) asumen el papel de jefes de familia con los hermanos o de “pareja” de la madre o el padre viudo o no viudo: “Mamá/papá es que tú no sabes… no entiendes…” “Tú ya no estás para esas cosas…”  “Soy tu hermano(a) mayor, me tienes que obedecer”, etc.

Como ves, la distorsión puede venir de un lado o del otro y estos roles alternarse a lo largo de las distintas etapas de tu vida adulta.

¿Cuáles son los síntomas de quién está atrapado en esta confusión?

  • Vives en una torre familiar con un pariente en cada piso.  
  • Discusiones frecuentes con al menos dos de ellos.
  • Una sensación interna de no poder ser Tú.
  • Recursos propios destinados a terceros y a planes de terceros.
  • Frustración
  • Ocultamiento frecuente de información para protegerte.
  • Rabia y dolor
  • Culpa por esa rabia
  • Resentimiento
  • Culpa por ese resentimiento
  • Somatizas o presentas alergias
  • Pérdida de tu energía vital o peor aún, pérdida de tu proyecto de vida.

Y mejor, no sigo….

Vivimos tiempos acelerados, las contradicciones internas y familiares de los seres humanos están pulsando por ser vistas y manifestándose más que nunca en cada alma individual y en cada círculo familiar. Es importante y prioritario, entonces, ser honesto contigo mismo y encontrar lo que verdaderamente necesitas hacer y Ser. Has sido traído al mundo por dos fuerzas de vida a las que siempre habrás de estar agradecido, pero eso no significa que tu vida adulta deba ser monitoreada y supervisada, y menos aún, controlada constantemente por ellos; tampoco significa que tengas que pensar como piensan ellos ni tener que dejar de hacer lo que deseas y necesitas hacer para evitar molestarlos o incomodarlos. Hay una esencia única en ti que por derecho debe manifestarse; no es necesariamente la esencia ni la verdad de quienes te dieron la vida, aunque a veces, pueda asemejarse. La responsabilidad de vivir tu propia vida y verdad es tuya y solo tuya.

Igualmente, acompañar a tus padres y familiares desde el respeto a su propia vida y verdad es el mayor acto de amor que los hijos puedan ofrecerles. Si eres capaz de lograr esto, o al menos, morir en el intento, habrás avanzado varios grados en tu evolución y liberado yugos invisibles que pueden pasar a las generaciones futuras, es decir, a tu descendencia.

La responsabilidad por vivir tu propia vida es la única que tienes que asumir. A partir de alli, lo que des a los demás estará impregnado de autenticidad y verdad. Esto no necesariamente será comprendido en tu entorno más cercano, pero te aseguro que habrás contribuido a la sanación y evolución de tu árbol familiar.

 Y esto… ¡Sí es sagrado!

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