¡ALEGRÍA! ¡ALEGRÍA!..¿ALEGRÍA?

Vivir situaciones  que no terminas de comprender aunque te deshagas en el intento; sentir en el pecho  un vacío profundo, como un agujero por el que la vida se cuela a través de ti, pero no deja nada contigo; darte cuenta de que la lógica, parida por tu inteligencia  y cultivada con tu formación, no te sirven  ni por asomo para entender lo que te está pasando a ti o a los que más quieres, es un punto de quiebre, un antes y un después que te arroja, inevitablemente, a una nueva versión de ti mismo. En otras palabras, es saborear la muerte aun teniendo el cuerpo. Y luego, utilizar los trozos que quedaron de tu vida anterior para intentar dar forma, al menos primaria, a tu quizás no deseada sobrevivencia.

Si algunas alguna vez creíste que te gustaban las sorpresas (pero solo las agradables), ha llegado el tiempo de ver el otro lado de la vida, el interior de la cueva, el fondo del Hades, el agujero negro que dicen que se traga galaxias.

 

Toca vivirlo, no resistirlo… ¿Por qué? Porque aún no estás “bien muerto”.

Si te resistes, solo prolongas la dolorosa tortura de querer entender mejor antes de actuar, de intentar razonar para explicar lo inexplicable o de buscar culpables inútilmente. Si lo haces, solo prolongas tu agonía bajo el derrumbado techo del que, hasta hace poco, fue tu forma de pensar, de vivir, tu conocido y cómodo refugio.

Tu distraída y desprevenida consciencia ha sido sacudida violentamente, Toda tu vida se ha y trastocado parado y dado un vuelco intempestivamente. La impotencia compite en tu interior con la rabia, el dolor, el silencio y el vacío. Nadie puede vivir por ti ni en la misma medida esta experiencia. Estás técnicamente solo(a). Y también, técnicamente solo(a) tendrás que trascenderla.

Porque pareciera ser que hay una Inteligencia Superior que diseña este sacudón a tu exacta medida. Como sucede con las huellas dactilares con las que naciste, el hueco negro, también es personal e intransferible.

Otro detalle a tener en cuenta: No hay tiempo cronológico que mida la duración de la terrible experiencia. Va a depender de tu disposición a ser transformado(a), pero  eso, tampoco es fácil porque, generalmente, no tienes total consciencia de estar viviendo una transformación.

Algunos sabios, artistas y santos han llamado a esta experiencia “la noche oscura del alma”, “mi Waterloo”, “descenso a un círculo del infierno”, “tocar fondo” ,“momentos kensho”, “crisis existencial” y tantas otras denominaciones. Lo cierto es que vivir el agujero negro no es privilegio de inteligencias superiores ni artísticamente dotadas, nos toca a todos, antes o después, en esta vida o en las que vivirás. Y como podrás deducir, no son una, sino varias muertes…

¿Que por qué se me ocurrió escribir sobre esto en días cercanos a la Navidad, tan conocida popularmente como la Fiesta del Amor?

Pues, justamente, la Navidad celebra la llegada de la Divinidad bajo la forma de  una criatura humana que, luego de 33 años, viviría una de las más intensas y profundas noches oscuras, evidenciando lo inexorable del proceso de expansión de consciencia de los seres humanos, que se vale de experiencias no buscadas, para transformar vidas y permitir su evolución.

Si piensas o sientes que amas la vida, te propongo amarla por lo que es y no solo por lo que quisieras que fuera. Como lo que se dice del “amor incondicional” cuando se habla de aceptar a otro ser humano tal y como es y no querer cambiarlo (siempre y cuando tú lo elijas para ser parte de tu vida).

Mientras estés aquí, mantente lo más despierto (a) posible en la consciencia de que no debes dar nada por sentado, ni sentirte invulnerable, ni pasarte la vida diseñando herramientas de control para protegerte de la adversidad, porque esta siempre se las ingeniará para sorprenderte.

Te propongo, más bien, danzar con la vida sabiendo que puede cambiar de traje aun cuando el baile no haya terminado. Así, podrás experimentar, verdaderamente, la tan recomendada Gratitud y Humildad; y sobre todo, estarás compartiendo espiritualmente,con aquellos que en estos días solo pueden ver y sentir su noche oscura.

¡FELIZ NAVIDAD!

 In Memoriam   C.R.Y

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