DECISIONES…TODO CUESTA

No sé si esto será lo mejor, Quisiera saber si lo que voy a hacer no me traerá más problemas … ¿Si me equivoco? ¿Y si no lo hago? ¿Si…?  en fin, una larga lista de pensamientos en tu mentecita atormentada, que lucha por encontrar “la respuesta” al problema y tomar la decisión correcta para luego no tener que reprocharte nada o que otros no te reprochen nada.

Creo que nos pasa a todos, porque de cuando en cuando la vida se encarga de recordarnos la incertidumbre de la que está, inevitablemente, impregnada, pues no deja de ser un misterio por qué a veces las cosas no salen como queremos, pensamos o creemos, a pesar de que todos  tus esfuerzos estén encaminados a lograr  cierta seguridad  y estabilidad en medio del mundanal ruido.

Entonces me dirás que cuánto mejor informado estés, cuánto más converses con gente que “sabe”, cuánto más recursos tengas, tomarás las mejores decisiones.  Y puede que tengas razón. Pero también llegarán a tu vida momentos en los que la información que necesitas no está afuera, sino dentro de ti, y el camino que tienes que recorrer para decidir correctamente es en sentido contrario, y está mucho más cerca de ti de lo que imaginas.

Una decisión, por ejemplo, de permanecer en un trabajo en el que no te sientes bien, puede estar determinada por razones más profundas de la que tu mente y su razonamiento pueden argumentar; podría estar recubierta por más de una capa de creencias, formas de pensamiento, cuestiones morales, presiones familiares o miedos. Y la decisión de quedarte en ese empleo puedes justificarla racionalmente con interesantes argumentos de una lógica impecable. Sin embargo, si el verdadero motivo de tu decisión es algo que tienes que atender internamente, como por ejemplo alguna creencia que ya no funciona en tu vida, un temor a los cambios, o un sentimiento de no ser suficiente, entonces, te aseguro que antes que puedas imaginarlo, la vida te  presentará una nueva situación (no necesariamente laboral) en la que tengas que volver a  sentir  la incomodidad de decidir (a veces en circunstancias más difíciles) y atender esa demanda interna tuya que vienes postergando. Este es el camino que tu verdadero Ser escoge para ayudarte a cuestionar y hasta desechar creencias o enfrentar temores y condicionamientos, que vienen ocupando en tu vida  un espacio que ya no les corresponde.

Te preguntarás por qué tiene que ser así de complicado y podrías decir que si te esfuerzas al máximo lograrás tus objetivos, que querer es poder…,etc..  Y yo te digo que sí, siempre y cuando estos objetivos estén alineados con la evolución y el crecimiento de tu consciencia. Ni antes ni después. Y eso de que “Unos nacen con estrella y otros estrellados” es verdad solo en la medida de lo que te tardes en conocerte interiormente y decidir en coherencia con lo que verdaderamente eres, y no lo que crees ser, o peor aún, lo que crees que debes ser.

¿Qué hago entonces para decidir y no complicarme la vida?

  • En medio de una situación difícil, busca un espacio y tiempo para conectar con lo que realmente necesitas, con tu verdadero sentir, y dale crédito a eso.
  • Plantea, o al menos imagina, una salida en la que, sin perjudicar a nadie, puedas ser tú mismo. Decidir sin perjudicarte, decidir en función de tu bienestar físico, emocional, incluso espiritual, a pesar de lo que otros piensen o esperen de ti. Conecta contigo sin testigos, sin justificaciones, con la mayor honestidad posible. Toma valor y decide en concordancia con lo que eres.

  • Si no logras reunir el valor necesario, no importa, por lo menos ya has identificado tu verdadero sentir y necesidades. Pierde cuidado, que la vida te volverá a presentar la tarea.
  • Si logras tomar la decisión más cercana a tu auténtico sentir, te aseguro que no será fácil, pues casi siempre lo que decidimos en coherencia con nosotros mismos choca con el sistema de pensamiento del entorno. No importa, mantente firme y confía en que, pasado los primeros momentos, las cosas se irán alineando y se abrirán nuevos y mejores caminos para ti. Llegarás a ver los resultados favorables de tu valiente decisión.

Finalmente, recuerda que toda decisión tiene un costo (en tiempo, dinero, imagen, comodidad), pero si la que tomaste fue auténtica y limpia de todo interés, temor o condicionamiento, las ganancias serán invalorables, pues tu crecimiento en consciencia y disfrute de la vida serán una realidad que nada ni nadie podrá revertir.

¡Y que sea tu verdadero Ser el que lance los dados!

Deja un comentario