Vivir en el mundo real y ubicarte en las coordenadas que verdaderamente te corresponden en un determinado espacio-tiempo de tu vida no es algo que puedas manejar ni resolver tan fácilmente. Una cosa es que des crédito a tus percepciones y razonamientos sobre una situación en tu vida y otra, muy distinta, es que esa validación se ajuste a la realidad, o mejor dicho a tu realidad.
Y esto puede deberse a la necesidad o el deseo profundo (y a veces secreto) de que las cosas ocurran de determinada manera.
Podrías estar creando, alimentando y sosteniendo razonamientos y proyectos durante semanas, meses e incluso años de tu vida, y de pronto…¡Zas! Te das un frentazo con la dura realidad (tu verdadera realidad) y ves con desconcierto y no menos desilusión que estabas equivocado, que las ideas e imágenes que abrigaste por tanto tiempo en tu mente, corazón y sentidos se esfuman cual humito gris o negro… En otras palabras, te das cuenta de que estabas desubicado, estabas viviendo en una realidad paralela.

¿Y cómo es posible sostener una ficción durante tanto tiempo si puedes dar fe de que usaste tu inteligencia y raciocinio para observar la realidad (tu realidad)?
La respuesta es simple y a la vez algo complicada, pero intentaré explicarla desde la humilde posición de haber sido testigo de mis propias decepciones, desilusiones y desencantos.
Una ilusión o falsa realidad se construye con varios ingredientes, y estos pueden combinarse en distintas proporciones, según el momento en que te encuentres en ese proceso de gestación del autoengaño. Me atreveré a mencionar algunos de ellos:
- Las imágenes mentales que te has formado sobre el trabajo, la familia, empresa, negocio o pareja ideal. Estas son tu visión particular sobre lo que te gustaría tener o lograr en la vida y se ha formado desde que empezaste a ver y oír.
- Tus sueños, aquellos que te elevan a un estado superior al presente y te proyectan hasta dónde tú quieras llevarlos.
- Tus buenos deseos. Esos que nacen de tu corazón noble y puro, y que siempre afloran con facilidad para otros, pero a veces, cuando se trata de buenos deseos para ti, podrías excederte en dosis.

- «Tu intuición”, que puede estar disfrazando un deseo de que las cosas vayan en cierta dirección y puede ser confundida con la auténtica capacidad de recibir información precisa para avanzar o resolver una situación en tu vida. Junto con la que llamas “intuición”, pueden estar las “señales”, las “sincronicidades” y “confabulaciones del Universo”. Todas escritas entre comillas para que no pienses que estoy invalidando las auténticas.
- Los modelos, influencers, las películas, las canciones, las historias de amigos y conocidos con final feliz y otra tanta avalancha de información que te llega por las pantallas y oídos.

Todos estos ingredientes se mezclan en distintas dosis y momentos, según sea tu necesidad interna de cubrir o edulcorar la realidad. Entonces avanzas, apuestas, justificas, eres optimista, tomas iniciativa, visualizas, esperas (sentado y también con esperanza) sin darte cuenta de que lo que estás haciendo es negar la realidad que, definitivamente, no te va a gustar .
Eso pinta feo, pero como todo en la vida tiene arreglo, menos la muerte, te lanzo aquí el antídoto…
Para ahorrar tiempo, energía y recursos en una vida tan preciosa como la que tienes y que está destinada a evolucionar en un período relativamente corto, te sugiero lo siguiente:
- Reconoce tus necesidades. Haz un tiempo y espacio en tus días para identificar qué es lo que realmente te hace falta (aparte de dinero, claro); lo que más temes, lo que te duele, lo que hace tiempo no haces y te hace bien, lo que se quedó pendiente de decir o hacer y lo postergaste por alguna de las razones anteriores u otras.
- Acepta tu vulnerabilidad, no la encubras, porque de ser así, tardarás mucho más en salir de tu realidad paralela. Eres tan humano como todos, por lo tanto, falible, pero siempre puedes levantarte. El piso no es tu lugar.

- Priorízate. Si no estás bien, nada estará bien. Solo es cuestión de tiempo para que lo compruebes.
- Vence prejuicios, esquemas familiares limitantes, presiones de grupo, necesidad de pertenencia, de aceptación y aprobación de otros.
- Acepta tu propio cambio. El alma también puede cambiar de look.
De lo que se trata, entonces, es de sembrar y cultivar la semilla del conocimiento de tu verdadero Ser, y esto a partir de verte como realmente eres, no solamente como deseas ser o llegar a ser. Esto es transformador, liberador; la verdadera clave del despegue real en tu vida, pero por sobre todas las cosas, la forma más segura de vivir tu vida sin traicionarte a ti mismo. Recién entonces podrás detectar señales, sincronicidades, disfrutar de tu verdadera intuición… ¡ y ubicación !
Aunque no sea popular, te aseguro que vale la pena intentarlo…

Frida López
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Muchas gracias, Frida por leer nuestras publicaciones. Es un gran estímulo saberlo.
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Me gustó mucho tu reflexión. Cómo el miedo al rechazo a veces nos lleva a callar o compartir más de lo que quisiéramos. Es inspirador pensar que proteger mi «ubicación emocional» es un acto de respeto hacia mí mismo. No debo olvidar mi independecia, gracias por recordármela!
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Muy cierto lo que dices, Miguel. Tú y solo tú puedes conocer lo que necesitas, sientes y deseas, y la primera persona con la que tienes que compartirlo es contigo. A partir de ahí, decidirás cuándo, cuánto y con quién(es) lo expresarás desde la libertad y autenticidad. Muchas gracias por tu valioso comentario y por visitar nuestra página.
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