LAS CEBOLLAS…¿TAMBIÉN LLORAN?

Nunca antes, hasta hoy, o mejor dicho hasta hace pocos días, me puse a pensar en la belleza y a la vez extraña naturaleza de una cebolla. Sí, de una sencilla y cercana cebolla, esa que se identifica por el olor penetrante que hace reaccionar fuertemente a tu olfato y tus ojitos. Esa que muchos conocedores afirman da un gusto especial a aderezos de guisos, cebiches y escabeches; esa que usas también para curar algunos males respiratorios obstructivos y hasta como potenciador de las artes amatorias.

Una cebolla… una simple cebolla, fácil de cortar , picar y de combinar con vinagres, limones y ajíes, puede servir también como imagen simbólica de tus verdades, medias verdades, tercias, cuartas, quintas …y décimas  verdades, tan primorosamente ocultas, por tu propia  decisión, ante los ojos de los demás.

Y es que desde las primeras, transparentes y sequitas capas, hasta casi las más cercanas al corazón blanco o verde de una cebolla, la forma en que te proteges y recubres son tantas y tan aparentemente “normales”, que si no reparas en ello, puedes pasarte la vida entera mostrándote como, definitivamente, “no eres”.

Dónde y cómo aprendiste la técnica del camuflaje es algo que quizás en este modesto escrito no pueda llegar a desarrollar. No porque sea menos importante, sino porque quisiera centrar la atención en el por qué lo haces. Esta vez, hablaré en primera persona, pues quisiera que cualquier parecido con tu vida fuera pura coincidencia…

Entonces, vamos a ello:

  • Me recubro porque siento que, si muestro mi sentir, puedo ser vulnerable y el otro u otra que tengo al frente o al otro lado de la pantallita, puede aprovecharse de eso y perjudicarme.
  • Me protejo porque si expreso mi verdadera forma de pensar y/o sentir, puede que me desaprueben o sea visto(a) como alguien que no sabe, no conoce, no ha leído, no es culto ,…etc.
  • Hago creer que ya no hay más capas (aún cuando recién voy por la tercera) , para que las cosas no se muevan, para que no se pierda lo conseguido hasta hoy, para no incomodarme con ningún cambio, aunque en el fondo sepa que es necesario.

  • Me sigo encapsulando porque es más seguro copiar o imitar lo que los otros(as) hacen, usan, practican, creen, discrepan, etc. porque, así, me aseguro ser parte de un grupo social, cultural, familiar, social, económico, religioso, espiritual, etc.
  • Sigo poniéndome capas, porque mi familia, tribu o clan se maneja bajo principios que son “universalmente válidos y superiores” a los de muchas otras familias/tribus/clanes, y de esa manera, me siento respaldado(a) por ellos, aunque el mundo intente demostrarme lo contrario.
  • Oculto mi verdad, porque mi viejo amigo Ego (que es el guardián y proveedor de todas las capas de mi cebolla y el que se encarga de renovarlas cada vez que se van desgastando) se desconcertaría mucho y se quedaría sin “chamba” si me muestro finalmente como soy.

Y no habría mayor problema con esto, pues una cebolla tiene derecho a ser lo que es: un cúmulo de capas, que hacen parecer que ya se acaban, para finalmente encontrar un pequeño centro algo pálido y reducido. El asunto está en que no eres una cebolla y las consecuencias de usar este recurso pueden ser verdaderamente complicadas en relación a tus vínculos afectivos con otros seres humanos; esos que se acercan a ti con el deseo de relacionarse con tu verdad y tienen que procesar esos olores fuertes y penetrantes , que van emitiendo tus capas protectoras  cada vez que intentan descubrirte.

Como sería un poco largo y tedioso describir situaciones, intentaré enumerar las capas protectoras más usadas y sus posibles consecuencias en tus relaciones afectivas.

Capas:

  • Responder inmediatamente  a cada cosa que te dicen o escuchas en una conversación. Y aún más, crear mentiras muy bien elaboradas para usarlas a tu favor.
  • Reaccionar a la defensiva , adelantando escudos o usando tu artillería para defenderte de un supuesto ataque.
  • Mutilar (Editar) lo que te dicen y quedarte solo con lo que te conviene, para reforzar tu punto de vista o defensa.
  • Ocultar tu verdadero sentir/pensar sobre una situación o sumarte a la opinión del otro para no desentonar.
  • Apelar a tu cualidad de “muy sensible” para justificar tu comportamiento, que puede llegar a ser desconsiderado y muchas veces injusto con el otro(a).
  • Desarrollar y perfeccionar el arte de representar tu mejor personaje, tu mejor sonrisa, mirada, frase neutral, etc. Todo esto solo para protegerte y/o salirte con la tuya.
  • Dictar sentencia sobre el otro(a) sin derecho a apelación.
  • Mentirte a ti mismo(a) , hasta el punto de creerte el cuento que contaste, para despistar al otro(a).

 Y hay más, pero de momento lo dejo ahí…

Consecuencias: (Efectos en el que pela la cebolla)

  • Desconcierto por tu defensa exagerada.
  • Sorpresa al comprobar que lo que dices no es lo que haces o sientes.
  • Desazón por tu reacción exagerada ante una situación en la que te consideras ofendido(a) o lastimado(a).
  • Decepción por la dureza de tus juicios hacia los que solo estaban expresando un desacuerdo contigo.
  • Pérdida de tiempo y energía al intentar relacionarse contigo de manera abierta y auténtica.
  • Pérdida de relaciones humanas, que pueden ser cultivadas para beneficio mutuo.

No se trata tampoco de mostrar abiertamente todo lo que pasa por tu mente y tu corazoncito, sino de mantener una actitud abierta a escuchar, observar y pensar un poquito antes de reaccionar, juzgar y decidir.

Sé que no escogiste ser cebolla, que quizás lo aprendiste en algún tiempo en que lloraste , viste llorar y decidiste que sería mejor protegerte (y hasta desagradar y hacer llorar a otros); pero hoy , estás en otro momento de tu vida, y cargar con tantas capas solo hará que te pierdas la aventura de  vivir y ser tú mismo(a).

Te aseguro que la fuerza y energía que usaste hasta hoy para protegerte y cargar con esas capas, será la misma que hará posible descubrirte y lograr la mejor versión de ti mismo(a). Así, tus relaciones serán más auténticas y durarán lo que tengan que durar. Porque para preparar una buena receta, no solo se requieren cebollas, sino variados  ingredientes, utilizados  en su justa medida y sabor.

Vale la pena el intentarlo.

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