AMA A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO, pero…TODAVÍA NO LO AMES, SI NO TE AMAS A TI MISMO(A)

Quizás no han sido pocas las veces en que, en determinadas fechas o circunstancias te has encontrado a ti mismo(a) preguntándote “¿Por qué esto tiene que ser así? ¿Por qué en otros hogares, familias, matrimonios, parejas, etc.…no ocurren estas cosas? ¿Seré yo el problema? ¿Será mi mala suerte? ¿Será que algo he hecho mal en otra vida y estoy “karmeado(a)”?

 Tal vez tengo que resignarme y seguir no más…

¿Seguir no más?  ¿Seguir viviendo en medio del conflicto, del desequilibrio, de la desarmonía porque te consideras la flor/el cactus marchito(a) del desierto? ¿La doncella/príncipe que se petrificó en sapo porque la bruja malvada se olvidó de desencantarlo? ¿La semillita que creció heroicamente entre las rocas infames? ¿El/la cargador(a) de “tu cruz” en esta Tierra que no es “nada” comparada con la que cargó Jesucristo?

¡NOOO…!

flor desierto

Antes que concluyas semejantes pastruladas, y a pesar de que este asunto puede variar de versión según las familias y relaciones; y tener, además, sendas y sesudas explicaciones psicológicas, terapeúticas, astrológicas y hasta chamánicas, te pido me regales un poquito más de tu tiempo para darte mi humilde aproximación al asunto.

No te hablaré de ciencia sino de experiencia. En un mundo en el que cada vez se escucha menos al otro, por preferirse leer todo en una pantalla,  y confiar más en tus coaches certificados y gurús, me atreveré a contarte lo que  descubrí cuando pasaron estas interrogantes por mi cabecita , corazón y ojitos húmedos.

El asunto en cuestión tenía que ver con 3 situaciones :

Escenario 1: “Mi amor es como la hiedra

Mi familiar o ser querido, o pareja estaba tan complicado(a) con su rollo personal/mental/espiritual que lo único que hacía era irradiar esa mala onda a su  alrededor; y yo , muy solidaria y amorosa, intentaba solucionarle los problemas, cuidarlo, alentarlo , etc.

Y lo que ocurría era que yo terminaba viviendo y monitoreando su drama, confundiendo su vida con la mía, enredada como una hiedra sobre una rama (que yo creía segura), sin darme cuenta que mi querido ser querido era una serpiente*dormida.

*Variante común: A veces no es una, sino más de una serpiente en una sola familia. 

hiedra2

 

CONCLUSIÓN: El desgaste y desperdicio de mi vida era inevitable, y absolutamente responsabilidad mía, y solo mía, desprenderme de esa situación antes de ser devorada o mordida, sin tener antídoto.

ANTÍDOTO:  Imaginar que tienes frente a ti a ese ser querido con el que estás tan involucrado(a) y repetirte una y otra vez hasta llegar a convencerte:

“XX, Te amo, te agradezco esta experiencia/la vida, y te honro, pero no quiero vivir tu vida de sufrimiento, conflicto, queja, y dependencias. Yo apuesto por vivir mi propia vida, en paz, en armonía; abrazo la alegría y me abro a vivir mis propias experiencias. Entiendo tu sufrimiento y tu dolor, pero no puedo cargar con ellos; solo desearte lo mejor”.

Y por supuesto, acto seguido, saltar de la rama.

Escenario 2: “La gente toma decisiones en cada momento de su vida y luego no quiere asumir las consecuencias de las mismas”.

¿Por qué tengo yo que correr a solucionar los problemas que otro creó en su vida porque no tuvo el valor de decir no o de intentar algo diferente? ¿Porque no quiso enfrentar una situación complicada y   asumir la  responsabilidad de su propia vida?

Esto es muy común cuando alguien está en problemas financieros o endeudamiento; cuando alguien tiene tales apegos por su comodidad, ventajas que obtiene de otros, adicciones, etc., cuando se excede en su maltrato con otros, en su soberbia u orgullo…¿Qué me lleva a “ayudarlo”? ¿Qué me hace pensar que yo tengo que “hacer algo” privándolo(a) de la posibilidad de que madure y aprenda?

Muchas veces el carácter fuerte y dominante de un padre, hermano, pareja, etc. crea un imán  tan potente como para atraer a los más sensibles o “buenitos” de la familia y empiezan a gobernar sus vidas como si fueran dioses o semidioses, dejando chiquitos a Zeus y su corte.

padres dominantes

ANTÍDOTO: Antes de correr a solucionar y aún de imaginar cómo podrías ayudarlo(a) (me pasaba mucho) , hazte esta pregunta: ¿Tomé yo la decisión que produjo su aparente  tragedia? Responde con honestidad y te aseguro que el 99 % de las veces la respuesta será NO. Entonces, no tienes por qué ser el genio de la lámpara de Aladino ni la hermanita terapeútica.

Permite a los demás aprender de sus experiencias. Si caíste una vez en este juego malsano, no reincidas. Recuerda que los salvadores mueren crucificados y para muestra… ¡basta un botón!

Escenario 3: “Te convertiste en la oveja negra* de la familia porque decidiste no vivir como ellos, o vivir sin ellos

*Variante común: También puedes ser vista o comentada como “la rara”, “la alocada”, “la inestable”, “la que nunca consulta nada”, “la que no cuenta sus cosas”,  etc.

Si te saliste de un rebaño caótico, donde las “blancas ovejitas” discutían constantemente, no se respetaban mutuamente, se aliaban entre ellas en bandos para obtener ciertas ventajas sobre las otras, apoyaban el machismo, manipulaban a su antojo, entre otras perlas, pues…  ¡¡Bendito sea el color NEGRO!!

oveja

Si aprendiste a tomar tus propias decisiones, asumiendo la responsabilidad de tu vida, tu economía y tus relaciones, ten por seguro que no habrá fuerza humana que te haga encajar nuevamente en ese caótico y disfuncional rebaño/relación.

Entonces, tendrás que asumir el costo (porque siempre hay uno) de ser vista como “la rara” o sus variantes; pero a cambio, disfrutarás la libertad de ser tú misma y vivir de manera más plena.

Y habrás de saber, que no hay vuelta de hoja.

 Por supuesto que los visitarás, si te apetece, pero no volverás a intentar “arar” en el mar.

ANTÍDOTO FINAL: Toma tus propias decisiones priorizando siempre tu bienestar físico, emocional y espiritual, y asume las consecuencias de tus actos. Te aseguro que por muy difícil que pueda ser asumirlas, jamás se compararán con el desgaste y perjuicio que tendrías si te quedas.

pieza2

Después de revisar esto, puedes apoyarte en la ayuda que prefieras: terapias, lecturas, grupos de apoyo, coaches , gurús e influencers, pero nunca olvides que tienes el timón de tu barco y que por muy turbulentas que sean las aguas , siempre encontrarás otro navegante que ya pasó tormentas, y puede aligerarte y enriquecer tu travesía con su experiencia y aliento.

Entonces… ¡A Vivir!

 Pero no la vida de otro(s), sino la tuya, la que te fue dada a ti; no para limitarla o desperdiciarla ,  sino para enriquecerla y multiplicarla desde tu propia libertad y responsabilidad.

“Ama a tu prójimo como a ti mismo” pero…Todavía  no lo ames , si no te amas a ti mismo(a).

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