TÚ ERES LIBRE…YO SOY LIBRE

Cuando aquella partícula cósmica, única y bendita emprendió el viaje sideral que terminaría en su manifestación terrenal como ser humano, jamás imaginó la aventura epopéyica que significaría tomar un cuerpo, vestirlo con una o más personalidades, cultivar o cebar una mente y negociar o traficar con su espíritu…

¡Menuda complicación la de la bendita partícula!!

Las versiones de la partícula son incontables, las historias de vidas humanas pueden compararse a los granitos de arena de playas y desiertos; pero, a pesar de ello, creo que vale la pena intentar acercar la lupa de la curiosidad a algunas de ellas y, en realidad, dará lo mismo una vida común y silvestre como una destacada y reconocida.

 Somos más parecidos de lo que pensamos; pues a veces me pregunto, por dar un solo ejemplo, cómo puede ocurrir que un niño y una niña que son vecinos de barrio, que juegan juntos en su primera infancia y se hacen grandes e inseparables  amigos, terminan con destinos tan distintos como:  ELLA, ama de casa, madre de cinco hijos, consagrada religiosamente a su hogar, sin estudios superiores, tremendamente resentida por la infidelidad de su marido, y hoy, casi a punto de perder la memoria;  y ÉL (amiguito de su infancia),  líder de un partido político de alcance nacional, educado en universidades europeas, presidente de la república, acusado de actos ilícitos y hoy en un cementerio como consecuencia de quitarse la vida para evitar la cárcel y el escándalo.

Y  te cuento otra historia: Otra partícula se manifiesta como una mujer valiente, emprendedora, que se libera de vínculos dañinos apostando por su independencia y crecimiento personal, vive sola por más de 15 años y cuando, por fin, conoce a un hombre interesante que le da el beso más delicioso y apasionado de su vida, y además,  le propone iniciar una relación (algo que había anhelado por años) … Zass!! a la primera dificultad, aparece el fantasma de su padre, distante y frío, interfiriendo su razón y haciéndola huir de la relación antes de intentar, siquiera, comunicar su sentir. Lo que la llevó a actuar así tenía que ver más con ella y su historia que con lo que estaba ocurriendo en la realidad. No por mucho caminar se llega más lejos. Ella, aún no había resuelto ciertas heridas.

Y es que las partículas cósmicas son caprichosas y juguetonas, y recorren inimaginables circuitos en los que se acercan y se alejan unas de otras, tomando, por su libre albedrío (muchas veces no consciente) caminos inimaginables aún para la mente más creativa y audaz.

Se habla también de oportunidades y estímulos, lo cual es bastante aceptable como explicación del producto “final”, pero desde mi modesta opinión, el dado tiene más de una cara y, tal vez, no sea dado sino poliedro, pues el camino de una vida entraña el desenvolvimiento gradual  de niveles cada vez  más profundos de realidad , que tarde o temprano pulsaran por manifestarse más allá de  objetivos o éxitos alcanzados a nivel económico, cultural, social, familiar, etc.  Entonces, todo dependerá de qué lado miras el dado.

El camino de una vida podría compararse, valga la redundancia, con el ejercicio libre del libre albedrío y esto, de entrada, ya complica las cosas. Reconozco y aprecio los nobles intentos de las ciencias humanas, sociales, religiones y corrientes filosóficas por explicar, moldear y direccionar a los seres humanos por caminos “de provecho”, pero cada vez me voy convenciendo más de lo caprichoso y a la vez influenciable que es el ejercicio de la libertad humana.

El derecho de decidir (en cada momento), según tu entendimiento y evolución, no te exonera de tener que aprender de lo vivido, y a la vez, asumir las consecuencias de tus “metidas de pata”. Por supuesto, que también cosecharás y disfrutarás de los frutos sanos; pero, si abriste alguna brecha o creaste algún desequilibrio en tu propia vida o la vida de otros, no hay pasivos incobrables ni amnesia cósmica. Ten por seguro que, desde algún plano, no necesariamente terrenal, se volverán a crear las circunstancias para enfrentarte, nuevamente, con aquello que “olvidaste” aprender, reparar o resolver. No hay forma de evitarlo. Lo siento.

Pero tampoco tiene que ser tan complicado…

Ejercer o renunciar a tu libertad es tu decisión en cada momento. Podrás decirme que nadie es completamente libre, y es verdad, pero creo que la naturaleza infinita y divina de tu vida no tiene otro destino que su evolución en consciencia y libertad. No importa cuántas versiones humanas sean necesarias.

Mientras tanto, te puedo contar que mi aventura, hasta hoy, tuvo que ver con aprender a decidir con valor, según mi entendimiento e intuición. Me fui de cara varias veces, pero aprendí, por dónde no era.

Otras veces, apostando por mi bienestar, especialmente espiritual, me salí de los cuadrantes de creencias familiares y sociales, con la consecuencia inevitable de ser “distinta” o “rara” para el común de las personas y la sagrada familia; pero coseché fortaleza interna, responsabilidad y perdí el temor a la soledad. A cambio, obtuve disposición y apertura para relacionarme con diversos tipos de personas y aprender de todas ellas.

Y el gran desafío fue y es lidiar con mis propios sistemas de pensamiento y creencias, arraigadas e inoculadas en mi infancia, educación y religión. Descubrí que muchas de ellas solo limitaban mis posibilidades de desarrollo y me creaban culpa y temores, en vez de estímulos para vivir y arriesgar. Esto hizo posible que pueda entender e identificar cuándo estos sistemas de pensamiento están interfiriendo en mis decisiones y acciones; y eso, ya es bastante recompensa.

Vivir es abrir trocha en un bosque encantado, en donde la incertidumbre, la sorpresa y lo increíble están presentes. No hay camino certero, si no aproximado. No existen atajos reales, solo auxiliares. Y aunque, antes de entrar, te prepares con muchos pertrechos mentales y materiales, siempre te sorprenderá ese otro lado del dado o poliedro, recordándote que también existe y debe ser atendido. De eso se trata , de avanzar, confiar, aprender y disfrutar.

Avanza libre, cada vez más libre y fuerte…

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